PERIODISTAS, LIMITES, IMPUNIDAD Y ETICA

Siempre me he preguntado la razón del por qué las comisiones de ética y deontología de los colegios de periodistas no funcionan. porque digan lo que digan, no funcionan, o eso nos parece a muchos ciudadanos. ¿Cómo puede ser que se divulguen como noticias lo que en muchas ocasiones son simples rumores, habladurías o sospechas?. ¿Donde queda aquéllo de tener una fuente fiable y luego contrastar la información antes de darla por buena y publicarla?.

Ya sé que me dirán lo del derecho a la libre información, pero se olvidan de añadir el adjetivo de veraz, es decir, libertad de expresión, libre información, pero veraz, o al menos con visos de credibilidad, practicando aquéllo de la diligencia mínima exigible a cualquier buen periodista.

Con el argumento cierto, desde luego, del secreto profesional y de la no revelación de la fuente, más la vertiginosa rapidez del mundo de las noticias que provoca el estrés y la dictadura de un límite horario para ponerlo en los rotativos, se dejan en muchos casos las cautelas necesarias y el rigor exigido en la transmisión de la comunicación.

El resultado es en demasiadas ocasiones nefasto. Se dañan reputaciones, se provocan perjuicios irreversibles de tipo económico y moral de dificil resarcimiento, y cuando al final resplandece la verdad, que no siempre ocurre, ya no interesa porque no es noticia. eso sí, el dañado se queda con la imagen y el sambenito con el que saltó la supuesta primicia.

El espectáculo al que asistimos en determinados medios de prensa escrita, algunas deportivas y otras de la denominada prensa rosa, así como ciertos programas televisivos, donde las vergüenzas personales son comidilla y escarnio de millones de teleespectadores, eso si mediante generosas recompensas económicas para sus inocentes intervinientes, sonrojan a cualquiera.

Y las comisiones de ética, si es que existen, que seguramente así será, ¿ hacen algo al respecto o se tiene que ventilar todo en los juzgados?.

Por eso nos preguntamos ¿ donde está el limite y hasta cuando seguirá impune ésta situación ?.

 

Barcelona, cuatro de Diciembre de 2011

Juan J. Gracia